La ciencia médica en China: más de tres mil años de evidencia científica

Autor: Rafael de Mora

 

Dado el desconocimiento que aún en Occidente sigue existiendo en relación con la Medicina China, era necesario llevar a cabo un estudio exhaustivo y riguroso donde, de forma profunda y clara, se mostrara su ingente patrimonio científico.

Así nació Historia de la Medicina China, en su contexto y en relación con Europa”, que es el resultado de cinco años de investigación en la que su autor ha profundizado en las propias raíces de la cultura china, además de en el desarrollo de su sociedad, para poder comprender el marco social donde ha nacido.

Igualmente, ha sido necesario adentrarse en la historia de la medicina europea, para utilizarla como marco de referencia donde comparar sus doctrinas, técnicas y avances médicos con los que se dieron en China en los mismos periodos temporales. De esta forma y sin ánimo de hacer competiciones nacionalistas, se puede observar la Medicina China en un marco contextual mayor, para así poder llegar a comprender con profundidad el verdadero papel que ha jugado ―y sigue haciéndolo― en la historia universal de la medicina.

La cultura china nace de su propia civilización raíz, que se pierde en la noche de los tiempos. Esta característica sólo la comparte con la civilización india, ya que las dos restantes ―la mesopotámica y la egipcia― hace ya muchos siglos que desaparecieron.

cultura

Desde el inicio de los tiempos, la civilización china tuvo que hacer frente a los primeros desafíos que afectaban directamente a la alimentación y a la salud. A partir de aquellos tiempos y hasta la actualidad, desarrollaron un método científico propio, realmente muy simple, pero increíblemente efectivo. Me refiero al método conocido de ensayo y error. Todo comienza con la observación imparcial de los fenómenos para posteriormente descubrir los patrones que subyacen en su manifestación. Tras reconocer el patrón, se desarrolla una técnica que se somete a ensayo y error. Si el resultado es positivo, acaba de surgir un nuevo conocimiento científico; de no ser positivo el resultado, se reformula la hipótesis y se vuelve a probar.

 Karl Raimund Popper (1902-1994) fue un filósofo de la ciencia que destacó por sus aportaciones en el estudio de la filosofía de la ciencia, en aras de diferenciar con claridad entre ciencias y pseudociencias, utilizando los conceptos de método crítico, delimitación del marco científico, falsación y método de ensayo y error, que él redenominó como método de ensayo y eliminación de error. 

Así pues, Popper decía:

  • «Nuestro conocimiento aumenta mediante ensayo y eliminación de error». Popper, K. R., (1985): Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual.
  • «La principal diferencia entre el crecimiento precientífico y científico reside en que, en el nivel científico, buscamos conscientemente nuestros errores: la adopción consciente del método crítico resulta ser el principal instrumento del crecimiento». Popper, K. R., (1985): Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual.
  • «El método crítico, aunque debe usar contrastaciones siempre que sea posible, y preferiblemente las contrastaciones prácticas, puede ser generalizado en lo que yo describí como la actitud crítica o racional». Popper, K. R., (1985): Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual.
  • «(…) el método de ensayo y error: el método que consiste en proponer hipótesis audaces y exponerlas a las más severas críticas, en orden a detectar dónde estamos equivocados». Popper, K. R., (1985): Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual.
  • «En problemas matemáticos simples, siempre se puede encontrar la solución tras un corto número de ensayos y errores, o incluso tras uno solo». Popper, K., 1997, El Mito del Marco Común, pág. 128).
  • «Argumenté que uno de los mejores sentidos de razón y razonabilidad era la apertura a la crítica disposición a ser criticado y deseo de criticarse a sí mismo; e intenté argüir que esta actitud crítica de razonabilidad debería ser extendida lo más lejos posible». Popper, K. R., (1985): Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual.

medicina china

La racionalidad no es más que hacer uso de la razón, la cual implica la facultad de discurrir y el propio acto del entendimiento. Precisamente, éstos son los mimbres con los que China construyó todas sus ciencias, incluida la ciencia médica, como consecuencia natural de la cultura letrada china que, en forma de confucianismo, ha sido el pilar social sobre el que se yergue la sociedad china desde hace milenios. 

Llama la atención sobremanera que un médico nacido hacia el siglo VIII o VII a. C., llamado Yi He, fuera el pionero en decir que las enfermedades no provenían de los dioses ni de los espíritus (como hasta entonces se sostenía en todas las medicinas del mundo), sino que estaban creadas por algo tan material y físico como los factores climáticos, el cansancio, el hambre o la falta de sueño. Desde entonces hasta la actualidad, la racionalidad y el método de ensayo y eliminación de error no han dejado de estar presentes en la ciencia médica china.

Hay que añadir que, en el Huang Di Nei Jing (Clásico de Medicina del Emperador Amarillo), escrito en torno al II milenio a. C., ya se criticaban las supersticiones y se renegaba de ellas por ser actos que nada tenían que ver con la medicina. 

Una característica remarcable del pueblo chino es la costumbre de plasmar sus conocimientos de todas las materias en libros. Las tempranas fechas en que los chinos comenzaron a escribir, aproximadamente en el año 2.300 a. C., nos ha brindado en su larga historia una ingente bibliografía. En lo que a los textos médicos se refiere, es sorprendente cómo los textos clásicos han sido comentados, ampliados, explicados e, incluso, enmendados parcialmente si era necesario. Todo ello nos habla de un pueblo orgulloso de su cultura y pasado y, sobre todo, de unos médicos que, con una actitud completamente racional y profesional, han desarrollado una metodología empírica y material donde la crítica responsable ha estado siempre a la orden del día.

textos chinos

Igualmente, destaca en la Medicina China su capacidad de aglutinar diferentes doctrinas médicas, que lejos de ser fuente de confrontación y división (como solía ocurrir en las escuelas médicas europeas de la antigüedad), son capaces de crear un todo orgánico mucho más coherente, si cabe, y aún más robusto. Su capacidad de cohesión es tan sorprendente que supieron integrar en su medicina autóctona otras provenientes de culturas inicialmente foráneas, como fueron las medicinas mongola y tibetana.

Por todo ello, no nos puede extrañar que fuera en China donde naciera la ciencia del registro médico (historia clínica), de la mano de Chun Yuyi (c. 215-154 a. C.), quien incluso hacía estadísticas para estudiar sus propios resultados clínicos.

En fechas muy tempranas, se organizó la higiene de las ciudades con baños públicos y limpieza de las calles. Se regularon los estudios y la profesión de médicos y farmacéuticos, etc. Todo ello nos pone una vez más sobre la pista de una civilización extraordinariamente madura y desarrollada, perfectamente consciente de la importancia de la salud.

No fue hasta los inicios del siglo XX cuando la Medicina Occidental entró con fuerza en China. Y una vez más, la Medicina China ha sabido enriquecerse con el intercambio académico, lo que, a mi juicio, demuestra que la ciencia, para ser ciencia, ha de ser ecuménica; es decir, ha de conectar y nutrir a todos los pueblos del orbe con sus principios de universalidad. Tanto en China como en el resto del mundo, ambas medicinas conviven día a día (más info) cumpliendo con su misión: prevenir y curar las enfermedades, haciéndolo desde el hermanamiento que impone el civismo y la propia ciencia. ¡Ojalá que lo que la ciencia ha unido no lo separen la ignorancia, la arrogancia ni los intereses espurios de una minoría!

Como decía el gran maestro Confucio (551 a. C.–479 a. C.): «Para aquel que respeta la dignidad del hombre y practica lo que exigen el amor y la cortesía, dentro de los cuatro mares, todos los hombres son hermanos».

 

Rafael de Mora es autor del libro: Historia de la Medicina China, en su contexto y en relación con Europa”, cuya presentación tuvo lugar en el Centro Cultural de China en Madrid el 25 de abril de 2019, enmarcado en la Jornada La Medicina China. Dignificación, regulación y formación.

 

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