
Los números en chino: la grafía del cero (零)
Equipo Xindongfang
Descubriendo por qué el cero chino es tan diferente del resto de números
En nuestras clases de iniciación al chino, uno de los primeros temas que abordamos son los números. Los alumnos aprenden rápidamente a escribir 一 (yī), 二 (èr), 三 (sān)… y todo parece sencillo y lógico hasta que llegamos al cero: 零 (líng). De repente, pasamos de trazos simples a un carácter complejo de 16 trazos que nada tiene que ver con la elegante simplicidad de sus compañeros.
«¿Por qué el cero es tan complicado?» —nos preguntó un alumno hace unas semanas. Su curiosidad nos llevó a una fascinante investigación que cruza la historia de China, la India y el mundo islámico. Hoy queremos compartir con vosotros lo que descubrimos.
La sencillez de los números antiguos
Los caracteres para los números del 1 al 9, y también el 10 (十), se cuentan entre los más antiguos de la escritura china. En los huesos oraculares de la dinastía Shang (hace más de 3000 años), ya aparecían como marcas de conteo elementales:
- 一, 二, 三: simplemente 1, 2 y 3 rayas horizontales
- 十: una cruz que representaba el concepto de «totalidad» (los cuatro puntos cardinales)
Eran herramientas prácticas para el conteo diario, y como tales, buscaban la eficiencia: trazos simples, fáciles de escribir y reconocer.

El cero no existía en la China antigua
Aquí está la primera clave: el cero, como concepto matemático de «vacío» o «nada», no formaba parte del pensamiento matemático chino antiguo. Cuando necesitaban expresar la ausencia de una cantidad en sistemas como el ábaco, simplemente dejaban un espacio en blanco.
El carácter 零 (líng) existía, sí, pero con un significado muy diferente. Se compone de dos partes:
- 雨 (yǔ): el radical de la «lluvia»
- 令 (lìng): que aporta la pronunciación
Su significado original era «llovizna», «caer la lluvia lentamente». Con el tiempo, este significado se extendió a la idea de «restos», «sobrantes» o «fracciones». Por ejemplo, para decir «un año y algunos meses», se podía usar 零 para referirse a esos «meses sobrantes».
El viaje del cero: de la India al mundo
Y aquí nuestra investigación nos llevó fuera de China, a una historia fascinante de transmisión del conocimiento entre civilizaciones.
Los verdaderos inventores del cero como número fueron los matemáticos de la India antigua. Alrededor del siglo V-VI d.C., comenzaron a usar un punto o un círculo pequeño para denotar la ausencia de valor en un sistema posicional. En sánscrito lo llamaban «Shunya» , que significa «vacío». Pero el salto conceptual fue aún mayor: en el año 628 d.C., el matemático Brahmagupta escribió el Brahmasphutasiddhanta, donde por primera vez se definían las reglas aritméticas del cero: cómo sumarlo, restarlo y multiplicarlo.
Los árabes jugaron un papel igualmente crucial. En su Edad de Oro (siglos VIII-XIII), absorbieron el conocimiento de las culturas que encontraban. Al-Jwarizmi, el gran matemático de Bagdad (cuyo nombre dio origen a la palabra «algoritmo»), estudió el sistema numérico indio y escribió un libro fundamental: «Sobre el cálculo con números hindúes» (año 825 d.C.). Los árabes tradujeron «Shunya» como «Sifr» (صفر), también «vacío». De «sifr» derivarían nuestras palabras «cifra» y, finalmente, «cero».
El cero llega a China
Fue aproximadamente en la dinastía Tang (618-907 d.C.) o Song (960-1279 d.C.), a través de las rutas comerciales y los intercambios culturales de la Ruta de la Seda, cuando el concepto matemático del cero llegó a China. Los matemáticos chinos necesitaban un carácter para representar esta nueva idea.
¿Por qué no inventaron un carácter simple como 一 o 二? Por dos razones fundamentales:
- Ya existía una palabra que encajaba perfectamente: 零, que significaba «resto» o «fracción», se adaptaba bien a la idea de un número que podía representar una «fracción» de la unidad.
- La necesidad de prevenir fraudes: En contextos financieros y legales, los caracteres simples (一, 二, 三) son muy fáciles de alterar. Un 一 (1) puede convertirse en 二 (2), 三 (3) o 十 (10) con un simple trazo. Para evitarlo, se crearon los llamados «números judiciales» (大写 / dàxiě), caracteres más complejos para usar en cheques y contratos.
Observad esta comparativa fascinante:
| Número | Carácter simple | Carácter judicial (大写) |
| 0 | 零 (líng) | 零 (líng) |
| 1 | 一 (yī) | 壹 (yī) |
| 2 | 二 (èr) | 贰 (èr) |
| 3 | 三 (sān) | 叁 (sān) |
| 4 | 四 (sì) | 肆 (sì) |
| 5 | 五 (wǔ) | 伍 (wǔ) |
| 6 | 六 (liù) | 陆 (liù) |
| 7 | 七 (qī) | 柒 (qī) |
| 8 | 八 (bā) | 捌 (bā) |
| 9 | 九 (jiǔ) | 玖 (jiǔ) |
| 10 | 十 (shí) | 拾 (shí) |
¿Veis? El cero no necesitó un carácter judicial alternativo porque… ¡ya lo era! Su complejidad inherente (16 trazos) lo hacía perfectamente seguro contra falsificaciones.
Un pequeño carácter con una gran historia
Cuando escribimos 零 en nuestras clases, ahora sabemos que no es solo un número. Es la historia de un viaje: desde la India, donde nació como concepto; pasando por el mundo islámico, que le dio nombre y lo difundió; hasta China, donde encontró un hogar en un carácter que originalmente significaba «llovizna» y que, por su complejidad, se convirtió en la herramienta perfecta para representar el vacío matemático.
La próxima vez que un alumno pregunte por qué el cero chino es tan complicado, podremos contarle esta fascinante historia de cómo las civilizaciones, a través de los siglos y las distancias, colaboraron para crear algo que hoy nos parece tan simple como un círculo: el cero.
¿Os ha gustado esta inmersión en la historia de los números chinos? En XINDONGFANG, el centro de lengua y cultura china, creemos que cada carácter es una ventana a una historia fascinante. Si queréis seguir descubriendo los secretos del idioma chino, os esperamos en nuestras clases de chino.
Centro de Lengua y Cultura China XINDONGFANG











