Educación en ciudadanía global: hacia un nuevo modelo de la enseñanza del idioma chino

Autora: Mariola Moncada 

 

La ciudadanía global es un concepto relativamente moderno, una corriente social e intelectual que impulsa un modelo de convivencia comprometido con un mundo más justo y sostenible. Un modelo basado en la consciencia de pertenencia a una comunidad global, y por lo tanto, respetuoso con la dignidad de todas las personas.

La implementación de este modelo exige transformaciones muy importantes en todo tipo de ámbitos: social, político, económico, diplomático y, por supuesto, en el sector educativo como pilar que es de todo lo demás. Está claro que adecuarse a estas transformaciones será una labor compleja además de urgente, ya que la revolución tecnológica que alumbra el siglo XXI avanza imparablemente en esa dirección arrastrando con ella a nuestro modelo socio-económico y cultural.

Centrando el tema de la ciudadanía global en el sector educativo, es evidente que toda esta gran transformación supone un reto enorme para los educadores de cualquier disciplina: el reto de educar con éxito ciudadanos para un mundo global, un mundo que acaba de surgir como tal y para el cual no estamos preparados. Cómo introducir o adaptar en los curriculum actuales, contenidos y metodología que satisfagan las necesidades de una educación en ciudadanía global será, sin duda, un campo de investigación con gran desarrollo. En nuestra opinión, no se trata tanto de añadir nuevos contenidos con la etiqueta de “globales”, sino más bien de cultivar en los alumnos una “sensibilidad global”, una actitud inclusiva y de empatía hacia formas de vida y culturas a priori diferentes.

Por otra parte, es muy relevante para nuestro estudio recordar que China, además de ser la cuna de la civilización más antigua, es todo un coloso en términos de población: China alberga a la quinta parte de la población mundial y la segunda economía del mundo (y muy probablemente la primera en unos años). China es además la impulsora de la iniciativa de infraestructuras y conectividad de mayor envergadura del siglo XXI: La nueva ruta de la seda o la Iniciativa BRI, como se conoce por sus siglas en inglés (The Belt and Road Initiative). Este magno proyecto pretende impulsar la integración euroasiática y con ella las conexiones con el resto del mundo. Por tanto, cuando hablamos de educar para la ciudadanía global, de generar una sensibilidad global, integrar a China en esta sensibilidad es una labor urgente. 

Resulta obvio que en la educación para la ciudadanía global juega un papel prominente para el alumno la competencia en idiomas, un papel especialmente importante en el caso del aprendizaje de idiomas lingüística y culturalmente muy alejados de la propia lengua materna. Es relativamente fácil sentirse parte de una comunidad cuando se trata de conectar con tus vecinos más próximos lingüísticamente, porque la cercanía lingüística y geográfica se traduce siempre en cercanía cultural. Tomemos el ejemplo de ciudadanos de dos países de lenguas románicas, italianos y españoles, para quienes es muy fácil sentirse parte de una misma comunidad cultural. Pero resulta mucho más difícil cuando la distancia cultural es tan grande como la que existe entre el español y el chino. Para lograr una sensibilidad global, primero debemos acortar distancias culturales, y el reto más importante se halla entre ciudadanos de familias lingüísticas dispares.

Nuestra experiencia docente se centra en la enseñanza de chino mandarín en España. El chino mandarín pertenece a la familia de lenguas siníticas y es además un idioma que utiliza un sistema de escritura de logogramas (caracteres chinos) muy diferente del utilizado por las lenguas indoeuropeas (escrituras alfabéticas). Es decir, trabajamos con el idioma más alejado culturalmente de nuestros alumnos. 

Proponemos en la enseñanza del chino un modelo que vaya más allá del tradicional de enseñanza de lengua extranjera. Sugerimos, precisamente, una metodología que acorte la notable distancia cultural que existe entre China y Occidente, y promueva una sensibilidad mucho más afín al cultivo de una ciudadanía global.

El punto de partida teórico de esta propuesta es la siguiente tesis: consideramos que para educar en la ciudadanía global es importante, no tanto añadir contenidos “globales” al currículo actual, cuanto generar sensibilidad “global” en los alumnos. Construir esta sensibilidad global, va claramente en detrimento del concepto tradicional de “extranjero”. Por tanto, pretendemos ir más allá de la enseñanza tradicional de idioma como lengua “extrajera” y, valga la redundancia, ir progresivamente eliminando su acepción de “extranjera” y acortar distancia cultural. Proponemos una metodología que integre de manera contundente contenidos de lingüística con contenidos culturales.

cultura china

Consideramos la enseñanza de un idioma no materno como un herramienta poderosa y muy eficaz para la construcción de una sensibilidad global. 

El Centro Cultural de China en Madrid ofrece cursos de idioma chino mandarín y cursos monográficos de cultura china, desde pensamiento clásico e historia, hasta medicina china, pasando por economía y derecho chino, ciencia china o protocolo de los negocios. Las clases de idioma lógicamente se imparten en chino, por personal nativo con cualificación en lenguas. Los cursos de cultura china se imparten en la lengua local (español), por expertos locales con probada solvencia académica sobre cada tema monográfico. Nuestra experiencia es que, al combinar estos dos tipos de cursos se genera un efecto exponencial de interés por China.

medicina china

Hemos comprobado cómo se dan muchas otras acciones que, definitivamente, consideramos que favorecen la empatía con China y por tanto una sensibilidad global; entre ellas: la creación de un club de lectura en el que se lee en español obras de autores chinos (autores clásicos y narrativa contemporánea china); se han multiplicado las demandas de becas para ir a China o de propuestas de viajes de turismo cultural a China; los alumnos participan activamente en celebraciones de fiestas populares chinas como el Año Nuevo Chino; se ha incrementado la demanda de tratamientos de medicina china como alternativa al cuidado de la salud, y muchos otros ejemplos (todas ellas iniciativas en las que han partido los alumnos) que vienen a demostrar que si la enseñanza de lenguas viene acompañada de instrucción seria y de calidad en la cultura del país, se amplia de forma exponencial nuestra cercanía hacia China y con ella logramos alumnos más cercanos al modelo de ciudadano de sensibilidad global que pretendemos formar.

Según nuestra experiencia podemos listar algunas recomendaciones al respecto:

  • La incorporación de contenidos de cultura debe hacerse no para recalcar lo pintoresco o diferente con la cultura china, sino para potenciar la complementariedad con nuestros propios conocimientos o forma de vida. 
  • No se debe disociar el aprendizaje de una lengua con la vida. Aprendemos una lengua para vivir en ese idioma, por lo tanto, experiencias con los sentidos son igualmente importantes: incorporar experiencias gastronómicas que aporten sabores y olores, experiencias visuales como cine o diseño, o de ocio, como puede ser la música pop, etc. Los contenidos culturales son tan amplios como la vida misma.

gatronomia china

  • Buscar al mejor docente para impartir cada bloque de contenidos culturales. No necesariamente un profesor nativo chino experto en enseñanza del idioma es el mejor transmisor de su cultura. Según nuestra experiencia y en muchos casos, un experto local con conocimiento sobre China es mejor opción y sabe como transmitir más apropiadamente contenidos de China en su lengua materna (la misma que los alumnos) y entender mejor cuáles son las barreras culturales que hay que derribar.
  • No pretender hacer un currículo cerrado de temas de cultura, dejar abierta la línea de contenidos culturales a la sensibilidad del momento y las circunstancias propias del alumnado. Buscamos abonar un terreno, ser fértil para que brote una sensibilidad.

Finalmente, quizás la recomendación más importante con la que concluimos este trabajo es la de trabajar desde la profunda convicción en los que se hace: el poder transformador de la cultura en la construcción de un mundo mejor. Es muy difícil enseñar con éxito a alumnos occidentales idioma chino, si uno no es al mismo tiempo un apasionado de la cultura china y no cree firmemente en el enorme potencial de complementariedad que existe entre la civilización China y la occidental.

La educación en ciudadanía global es urgente: manos a la obra.

(Ponencia presentada por Mariola Moncada para la 11TH National Convention on Students Quality Circles, Abbottabad, Pakistan 2019).

 

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